El último acuerdo comercial entre la Unión Europea y Australia es un tratado de libre comercio cerrado en marzo de 2026 tras casi una década de negociaciones (desde 2018). Es uno de los pactos más recientes de la UE dentro de su estrategia de diversificar socios comerciales y reducir dependencia de potencias como EE. UU. y China.
Se trata de un acuerdo de libre comercio (FTA) que busca eliminar las barreras comerciales, facilitar las inversiones y servicios, y aumentar el comercio entre ambas áreas. Se estima que este acuerdo puede incrementar el comercio entre ambas partes en torno a un 30 %
Las medidas clave de este acuerdo son:
1. Eliminación de aranceles
Se eliminan casi todos los aranceles a las exportaciones europeas hacia Australia, por lo que las empresas europeas se ahorrarán alrededor de 1.000 millones de euros al año.
Beneficiará especialmente a automóviles, vino y bebidas espirituosas y productos industriales
2. Apertura agrícola (punto más sensible)
Este ha sido el principal punto de conflicto durante las negociaciones. La UE acepta mayores importaciones agrícolas australianas, afectando a los productores de carne, lácteos y azúcar.
3. Protección de productos europeos
Australia reconocerá cientos de denominaciones geográficas europeas (quesos, vinos, etc.)
4. Materias primas estratégicas
Facilita el acceso de la UE a recursos críticos australianos (como litio), que es importante para la fabricación de baterías y la transición energética, y permitirá reducir la dependencia de China.
5. Otros aspectos
Por un lado, se mejora el comercio de servicios e inversiones, y por otro lado aumentará la cooperación en tecnología, seguridad, defensa e investigación.
Más allá del comercio, el acuerdo tiene un fuerte valor geopolítico, ya que refuerza un bloque de “economías afines”, responde a la tendencia proteccionista global actual, y se suma a acuerdos recientes de la UE (India, Mercosur, etc.).
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